¿Por qué sigue existiendo el FAX?

Hace un par de días, realizando una gestión personal, me solicitaron el envío de un FAX como parte del proceso. Pedí si era posible enviar un correo electrónico, o una carta certificada, y me contestaron que no, que sólo se podía hacer por FAX.

Parece mentira que en pleno siglo XXI, con el grado de penetración de internet en la sociedad, siga existiendo el FAX. Me parece un procedimiento absolutamente obsoleto, y me cuesta crear que aún existan organizaciones que lo utilicen como única forma de interactuar con los usuarios.

A mi entender, el uso del FAX hoy en día debiera ser algo opcional, debiendo ofrecer como alternativa otras opciones, como el correo electrónico. Los motivos por los que creo que es un sistema obsoleto, son los siguientes:

  • La gente no suele tener un FAX en casa. Siempre que hay que enviar un FAX, tienes que hacerlo o bien desde tu oficina, con la consiguiente sensación de que estás haciendo algo malo, o bien en un sitio de esos que pagas y te lo envían.
  • El proceso es engorroso. Siempre que he tenido que enviar un FAX, he tenido la sensación de que lo estaba haciendo mal. Metes la hoja, tecleas el número, empieza a hacer ruiditos, acaba de enviarlo y no sabes si lo ha enviado o no, tienes que esperar a que te llegue una confirmación… En fin, demasiados elementos de incertidumbre.
  • La calidad del escaneado suele dejar mucho que desear. O al menos los que yo he utilizado.
  • Una Ley de Murphy, que no sé si existe, pero que me la invento: “La duración del papel del FAX es proporcional a la urgencia que tengas de utilizarlo“. Vamos, que siempre se te acaba el papel cuando más lo necesitas.
  • Y lo peor, es que a veces te contestan al cabo de un rato a ese mismo número de FAX. Si lo has enviado desde la oficina, esa respuesta la leerá toda la oficina, pues uno no va a estar pendiente todo el tiempo esperando en la maquinita a ver si llega algo. Y si lo has enviado desde un centro pagando, pues peor, porque ni te enterarás.
  • Siempre que envío un FAX me queda la duda de si verdaderamente ha llegado a su destino. Además, tengo la sensación de que cuando lo hago, aunque haya llegado correctamente, no lo va a leer la persona a la que va dirigido, y pueda quedar traspapelado. En mi oficina me he encontrado alguna vez algún FAX que nadie hace caso, y que se acaba perdiendo.

Pienso que el FAX ha sido útil durante un tiempo, pues no había otras alternativas para enviar documentos al instante, pero hoy en día, apenas tiene sentido. Sólo le veo ese sentido en tres casos:

  • Envío como burofax, que es un envío que tiene carácter legal, pues ante un juez se puede demostrar que se ha enviado y recibido. Aunque no tiene por qué ser precisamente un FAX este servicio.
  • Como método alternativo para personas reacias a las nuevas tecnologías. Pues eso, lo comentado, como servicio alternativo, pero nunca como servicio único.
  • Si quieres entorpecer un procedimiento. Por ejemplo, para solicitar la baja de un servicio. Cuantas más trabas pongas, más difícil será que el usuario se dé de baja. Y creo que en la mayoría de los casos, se sigue usando por este motivo. El que le vea sentido, no significa que me parezca deleznable.
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